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EJÉRCITO DEL FUTURO General Literatura

Sobre los cobardes

por Marisol Oviaño
Fotografía en contexto original: abc
houllebecq1

El hombre en la sombra  me regaló mi primer libro de Houllebecq, no recuerdo ahora si fue Las partículas elementales, Plataforma o La posibilidad de una isla. Pero lo que nunca olvidaré es que H llegó a cabrearme tanto, que tiré  el libro contra la pared y lo pisoteé con saña al grito de “hijodeputacabrónhijodeputacabrónhijodeputacabr…”. Horas después, lo recogí del suelo, lo limpié un poco con las manos y seguí leyendo. Porque H. es un visionario que ha sido bendecido con un gran talento para meter el dedito en la purulenta llaga, y hay que leerle aunque duela.

Al final acabó convirtiéndose en uno de nuestros escritores de cabecera, y rara es la reunión del Núcleo Duro Proscrito (en adelante, NDP)  en la que su nombre no sale a relucir. Su última obra, Sumisión, aventura que en 2022 los dos principales partidos políticos franceses se alían con un partido musulmán para impedir que Le Pen gane las elecciones, lo que dará lugar a la islamización oficial de Francia.

Como ya sabéis quienes nos leéis habitualmente, también nosotros escribimos mucho sobre la decadencia occidental , e incluso en 2008 publicamos un libro sobre el asunto (Seduciendo a dios). De modo que  hace unas semanas envié un correo a los miembros del NDP para proponerles que preparáramos algo, todavía indeterminado, (conferencia-debate con proyecciones de entrevistas, merienda temática, fiesta literaria) para cuando Sumisión saliera en España.

Empezamos a darle vueltas a la idea para que fuera tomando cuerpo -seguimos en ello- y una mañana que estaba en Dia comprando el pan y un mango para hacer pollo al curry, recibí  un guasap de uno de mis compañeros de armas: “Joder con los moros”. Tres hombres musulmanes jóvenes, fuertes y físicamente sanos, acababan de matar en París  en nombre de su dios, por el que más tarde morirían combatiendo.

Aquella misma tarde el hombre en la sombra apostó conmigo a que H interrumpiría los actos promocionales de su libro y yo, que soy una romántica, le dije que probablemente H. estaría dispuesto a morir por su obra y pasar a la historia como un mártir de la  literatura y la libertad de expresión. Pero me equivoqué, y cuando saltó la noticia de que H. se había marchado (huido) de París, el hombre en la sombra me mandó un correo con el asunto: “Te lo dije”.

Mirad la fotografía de Houllebecq que encabeza este artículo.
Europa es ese viejo rico, vicioso, egoísta y cobarde.
Tal vez ya no tengamos nada que hacer, excepto esperar a que se cumplan las profecías de H.

O rezar para que se cumplan las de Inar de Solange:

Mientras yo esperaba que el confesionario quedara libre, Jesucristo se desangraba en su cruz. A sus pies, María y Magdalena, su madre y su amante, lloraban.
Yo no había venido a llorar a ningún mesías.
No sentía lástima por ellas, resumen de los errores que todas las mujeres hemos cometido a lo largo de la historia. Las mujeres de mi evolución no lloran a los pies de sus hombres.
Mueren por ellos.

María y Magdalena fracasaron: ni el amor de madre ni el amor de mujer salvaron al hombre que amaban. Una madre no puede controlar el caos del universo, ni una amante puede frenar una ambición tan grande como la de redimir a la humanidad de todos sus pecados. Pero ellas no aprendieron la lección. El sentimiento de culpa se instaló en ellas y se convirtió en algo genético que llegó a transmitirse de generación en generación. A lo largo de la historia, millones de mujeres se han sentido culpables de serlo.
Yo no había venido a llorar a los combatientes.
Yo había venido a combatir.
Jesucristo me resultaba simpático.
Pero yo tenía otra misión.

No necesitaba hablar con el confesor, no necesitaba intermediarios para hablar con el Uno y Trino que nunca se me había revelado. No necesitaba nada más para saber que el dios al que nunca le habían gustado las mujeres, empezando por Eva, no pondría sus trompetas a mis órdenes, no derribaría muros, ni abriría mares, ni provocaría diluvios. No haría absolutamente nada por ayudarme.
Necesitamos un dios nuevo.
Seduciendo a dios

—-

10 respuestas a «Sobre los cobardes»

Grande H, a pesar de todo lo politicamenre incorrecto de su literatura. Deseando q salga «Sumisión». Profe, a mi no me ha llegado nada… 🙁

No has recibido nada porque ese correo sólo era para el Núcleo Duro (que somos tres personas), y todavía andamos dándole vueltas.
En cuanto sepamos qué vamos a hacer, mandaremos un correo a todos los proscritos 😉

A mi este tipo me saca de quicio, pero sigo leyéndolo. Me obliga a pensar. Y no se si habrá huído de verdad o es más estrategia comercial.

Mmmmm lo de la estrategia comercial podría ser, pero tratándose de H. no me cuadra. No creo que necesite más fama o más dinero (nii siquiera se compra dientes nuevos), y los islamistas han demostrado que tienen muy poco sentido del humor y muy buena puntería.

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/19/actualidad/1421691296_904722.html

El escritor francés arma un revuelo al reanudar en un teatro de Colonia la promoción de su novela ‘Sumisión’

Profundamente conmocionado por el atentado islamista contra Charlie Hebdo, Michel Houellebecq suspendió la promoción de su última novela, Sumisión,que imagina un futuro próximo en el que Francia está dominada por los musulmanes. El escritor se retiró «al campo, a la nieve», según dijo su portavoz. “Sí, soy Charlie”, aseguró el 8 de enero, un día después del brutal ataque, y desde entonces había estado desaparecido. Hasta este lunes, cuando presentó su libro en la ciudad alemana de Colonia.

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El autor compareció en medio de una enorme expectación, subrayada por los equipos de televisión apostados a la puerta de la sala Depot1, donde se celebró el acto. Nada más llegar con su aire desgarbado y quitarse su parka, dijo que no le gustaría repetirse ante todos los periodistas que había visto. Y lanzó su carga de profundidad. “El comienzo de mis entrevistas ha sido penoso, porque he tenido que repetir en todas ellas que mi novela no es islamófoba. Ahora lo van a ser aún más, porque tendré que repetir eso y también que uno tiene el derecho de escribir una novela islamófoba si quiere”, aseguró.

Houellebecq no defraudó la expectación que había generado su presencia. Hace semanas —antes de que los hermanos Chérif y Said Kouachi acribillaran a balazos a 12 personas en la redacción de la revista satírica francesa, incluido el economista Bernard Maris, amigo íntimo del escritor—, se habían agotado las entradas para la lectura pública de su sexta novela. Pero los sucesos de París inflamaron el interés de las 600 personas que abarrotaban el acto, el único de presentación de la novela fuera de Francia.

El escritor paralizó la campaña del libro tras los asesinatos de ‘Charlie Hebdo’
“No hace falta ser un héroe para ser valiente. Simplemente basta con ser cabezota. Y los redactores de Charlie lo eran”, sostuvo el autor de El mapa y el territorio, quien se valía de una intérprete que traducía al alemán todas sus palabras.

Houellebecq reivindica el derecho a no ser responsables: no es el trabajo de un escritor, asegura, y no lo era de una publicación que llevaba, en su primera página, una declaración de intenciones que rezaba “Revista irresponsable”. Tras el comunicado inicial y una lectura de un fragmento de la versión alemana de Sumisión, comenzó el debate con el periodista del Frankfurter Allgemeine Nils Minkmar.

Hablaron mucho de literatura, pero las opiniones más polémicas giraron en torno a la política. ¿Qué opina de aquellos que le acusan de apoyar al Frente Nacional con su novela? “Que me da exactamente igual. No creo que nadie vaya a cambiar de ideología por leer un libro”. ¿Cómo ve a su país? “Me parece que los alemanes no se dan cuenta de lo profunda que es la crisis en Francia, un país cada vez más de derechas con un presidente de izquierdas. Si en 2017 [fecha de la próximas presidenciales francesas], vuelve a ocurrir lo mismo temo que esto pueda terminar mal”. ¿Qué propone? “Acabar con el Parlamento, votar las leyes por referéndum y elegir a ministros y jueces por una votación que pueda ser revocada”.

Houellebecq sale de una Francia aún en estado de choque por el terrorismo islamista para entrar en una Alemania en alerta. No solo en el teatro de Colonia, donde la policía había reforzado las medidas de seguridad. Centros neurálgicos del país, como la estación central de Berlín, se encuentran estos días más vigilados que antes ante el riesgo de atentados. Es el mismo motivo que obligó esta semana a suspender las marchas que el movimiento islamófobo Pegida celebra cada lunes desde hace tres meses en la ciudad oriental de Dresde, justo en el extremo opuesto del país de la ciudad donde este lunes habló el novelista, al que algunos tachan de misógino y racista y al que otros adoran por libros como Ampliación del campo de batalla o Plataforma.

No hace falta ser un héroe para ser valiente. Basta con ser cabezota,
dice
Ni en la mayor de sus fantasías, el narrador podría haber imaginado ,en enero de 2013, cuando escribió el punto de partida de Sumisión, un contexto tan caliente y, en el fondo, tan propicio para convertir su novela en un éxito. La manifestación contra el terrorismo que, el pasado 11 de enero, congregó a 1,5 millones de personas y a medio centenar de líderes mundiales en París fue, según dijo, “la forma en la que los franceses mostraron que querían algo muy simple: libertad de pensamiento”.

No es casualidad que Houellebecq haya elegido Alemania para presentar su volumen en el extranjero. La acogida del autor francés, al otro lado de la frontera, suele ser excepcional. Unterwerfung —la traducción al alemán de Sumisión— es ya un best-seller, con 100.000 copias vendidas en unos pocos días. Una segunda edición de 50.000 ejemplares se encuentra ya lista.

el libro fue las partículas elementales, marisol.

a mí también me costó acabarlo.
su lectura era algo parecido a cruzar un campo de minas que sí o sí acabas pisando.
porque desde el momento uno sabes que no vas a escapar indeme.

sus palabras (y sus personajes) me provocaron una sensación confusa de de asco y certeza
que solo he sentido viendo irreversible,
una película que también habla de eso: la podredumbre de occidente.

no sé si necesitamos un dios nuevo,
lo que sí sé es que el medievo no va a adueñarse del mundo.
ya ves, me sale la esa fe biológica que llevo de serie.

Hoy he visto la peli francesa «Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?», y al terminar lo que se me ha ocurrido es que ojalá a los franceses el atentado de 2015 no les haya quitado el humor amable y necesario que tenían en esta peli del 2014. No vamos a tener que estar todo el día en plan intensos con el temita de la integración y las esencias patrias. Rezo X ello 😉

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