Miguel Pérez de Lema

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Sacan los de Público un documento en el que Lucía Figar -la mala oficial del PP madrileño, esa que ha puesto a los maestrillos a trabajar dos horas más a la semana- se busca un apaño muy feo para traerse a una doméstica filipina saltándose los protocolos de política de empleo y los usos de la decencia en un país con cinco millones de parados.
Simplificando el asunto, la bella -dicen- Lucía Figar, ¿no es ella misma de rasgos un poco filipinoides?, ofertó un empleo para el servicio doméstico, exigiendo como obligatorio para los demandantes el dominio del tagalo. Tagalo en la intimidad.
Parece que no hay, que se sepa, todavía ningún instituto bilingüe tagalo-español en la Comunidad de Madrid, es lo único.
A la derechona se la coge por estos deslices, estas maneras, estas contingencias domésticas. Porque es que el servicio siempre ha estado fatal.
Tirando un poco de mentideros habituales, es fácil saber la trayectoria meteórica de Figar, desde los 23 añitos y sin salir del partido. Ay. Como la de su santo esposo. Ay. Dos fijos del clan de Becerril. Ay. «Ese» grupo de jóvenes intelectuales que van a regenerar España, comenzando por arreglarse un servicio doméstico como Dios manda, lo primero es lo primero, y hay que recibir en condiciones.
Estaba uno tan contento pensando que llegaba el centroderecha-tecno-liberal a sacarnos del hoyo, y lo que viene es la derechona, con sus chachas filipinas.
Lo de siempre.

2 respuestas a «Tagalo en la intimidad»
Los socialdemócratas de derechas son mejores gestores que los socialdemócratas de izquierdas, más que nada porque los de izquierdas son inempeorables. Sólo que los socialdemócratas de derechas conservan todavía esos gustos desarrollistas caciquiles años 60, a saber: i) defender siempre a la empresa frente al consumidor. ii) obsesión por el desarrollo estilo Atila, dado que la naturaleza, como todo el mundo sabe, es de izquierdas. iii) ideas fijas y anticuadas. iv) catolicismo como única moral.
Debajo de la alfombra se guardan la reforma de la justicia y del sistema educativo, listas abiertas, coto a los nacionalismos, amor a la ciencia, igualdad de oportunidades y un largo etcétera. Son tan horteras como los otros, pero éstos son hijosdalgos por ascendencia, y los otros, por arribismo. Mientras a su alrededor se desploma el orden mundial de 1989, ellos todavía no han llegado a la Ilustración. Incluso cuando jugaba a la guerra civil, España lo único que ha querido siempre es detener el tiempo.
Se te ha entendido todo.