Categorías
General

Michel Houellebecq: «Los intelectuales abandonan la izquierda»

por Miguel Pérez de Lema

H. profetiza el fin de la dictadura progresista en Francia. Al menos, en el debate de las ideas, esta izquierda reciclada, biencomida y amenazante, no tiene nada más que decir. Apoltronados en los decadentes viejos periódicos, teles, cátedras y direcciones editoriales, son genuinamente reaccionarios y su único discurso es el de la censura y el chantaje emocional a todo el que ose amenazar el statu quo y señalar con el dedo que el rey está desnudo.

H. repasa la decadencia francesa de los últimos 50 años a través del anquilosamiento de la idea y el papel de los «intelectuales» de su país y demuestra que éstos ya no pintan nada, que su espacio lo ha ocupado un reducido grupo de escritores heterodoxos, subversivos, sin pedigrí oficial, que llevan décadas siendo señalados y excomulgados por el poder monopolístico del pensamiento blando.
Para H., el poder no es suficiente para ocultar la verdad y la Francia -Europa- progresista está vencida. Y con ella, sus guardianes oficiales, sus medios caducos y corruptos, y su expresión política. Sin embargo, en nuestra opinión, el cambio es improbable.

Tal como sabemos, el sistema electoral francés está blindado. La posible victoria del FN, la única fuerza al margen de la verdad oficial, en la primera vuelta de las próximas elecciones, se convertiría en el fracaso casi seguro en la segunda, con el amancebamiento del todos contra Le Pen, votando en masa a cualquiera que sea su oponente, sin ninguna convicción más allá que la de evitar el cambio. La de seguir viviendo en un mundo que ya no existe.
¿Quiénes son los reaccionarios?

H. no entra, astutamente, a valorar las perspectivas electorales ni toma partido por ninguna fuerza. Pero explica de forma convincente que el cambio ya se ha producido en el campo de las ideas y que la izquierda ha perdido. Entre la realidad ríspida y deprimente de Francia -Europa- y el discurso del flower power oficial, cada vez más gente asume que su propia percepción es la que cuenta. Sin embargo, nadie se atreve a especular cuándo y cómo el viejo poder, con sus viejas ideas y sus viejos guardianes, serán desplazados. Ni si ese cambio es posible dentro de un sistema de representación ideado para evitarlo.
¿Dónde están los revolucionarios?

11 respuestas a «Michel Houellebecq: «Los intelectuales abandonan la izquierda»»

Yo he nacido y vivido en Francia, he residido en distintas ciudades durante unos pocos años y creo que entiendo algo del carácter francés y es cierto que el discurso de la vieja derecha y la vieja izquierda están gastados; ¿pero de verdad pensáis que la revolución vendrá con el fascismo del F.N.?, que no es un nuevo fascismo, que es el viejo pensamiento de siempre, el de los colaboracionistas de Vichy adornado con los oropeles de las nuevas tecnologías. ¡Cielo santo!, creo que se están perdiendo las cabezas, estamos demasiado consentidos. Por cierto, a Houellebecq (que es un autor que siempre me interesa, igual que me interesa Celine) le vetarían seguro de ganar el F.N.

Pues yo empiezo a sospechar que el futuro es 1984. Los progres han conseguido apalancarse en los nodos clave del poder, y controlan ya casi totalmente la educación y los media: es decir, la opinión pública. Trump ha sido para muchos una elección desesperada, y le están empezando a llover palos en las ruedas. Yo también veo poco probable que gane el FN en Francia, pero aunque ganaran poco podrían hacer. Por lo demás, en toda Europa no queda apenas un partido que no sea socialdemócrata, en Colombia se pasan los referendos por el arco del triunfo, y la ola políticamente correcta se extiende como la pólvora. Previsiblemente, las cuatro grandes fuerzas que terminarán dirimiendo el destino del mundo serán (a) los occidentales, en plena decadencia, (b) los bárbaros del este: sangre nueva y las ideas claras, (c) los rusos, portadores de las esencias de la civilización europea (sic), y (d) los chinos, en función de si se les para o no el motor. Menudo pastel. Yo voto (c) y (d).

Los progres, los progres, ¿qué es eso de los progres, qué son los progres, dónde se puede encontrar un progres?, ¡in progress, out progress, so progres…! Yo el único progress que reconozco es el gastronómico.

Más fácil todavía: ¿dónde se puede encontrar un no progre? No te hace falta calculadora: puedes usar los dedos de una mano, si quieres.

Habrá quien crea que la libertad y el progreso son sinónimos de progresismo. Craso error. Libertad y progreso son sinónimos de espíritu crítico. Es decir, exactamente lo contrario.

El tiempo progresa, tiene una progresión aritmética imparable, eso es así, es una realidad puramente física, por mucho que algunos se empeñen en lo contrario: la evolución de las especies, del fuego a la rueda y bla, bla, bla. ¿Acaso quieres poner tu destino en manos de esos cinco dedos que refieres?, no será mejor que lo decidas tú (en la medida que en una democracia burguesa eso es posible). Parece increíble tener que recordar esto, pero en una dictadura este espacio y todos los demás foros de diálogo no existirían.
Nuestra democracia es imperfecta –como por otra parte lo son todas, en mayor o menor grado–, hemos estado y estamos gobernados por una pseudoizquierda ladrona y una derecha más ladrona todavía, no hay una auténtica separación de poderes, estamos en el pasteleo de un acuerdo precario, el día que se consiga la real y efectiva separación de poderes (si es que eso es posible, el poder y la pasta son muy golosos) alcanzaremos una cierta normalidad.
Por otro lado, ¿si llegara a imponerse el horror, con qué cara iríamos a pedirle a nuestros hijos, a nuestros jóvenes, que nos salvaran de la debacle, con lo mal que se lo hemos puesto, ofreciéndoles paro y en el mejor de los casos una precariedad laboral que roza lo esclavista? Probablemente nos mandarían a todos a tomar por el culo. Pero claro, el futuro es suyo, ellos decidirían.

Grueso y divertido, pero ese padre es un sublime gilipollas. Aunque sigo sin entender a qué os referís con eso de progre en estos tiempos, me parece algo muy antiguo. En los 60 y 70 se calificaba así a los que reivindicaban la democracia en España, corrían delante de los grises y todo aquel rollito tan necesario, fueran del color que fueran, pero hoy en día… en fin, supongo que señaláis a esos que no son de misa dominical, no votan al PP (o no votan directamente) y a pesar de todo, tienen criterio, guardan algún interés por la cultura e intentan mantener el sentido común en esta vorágine de mundo moderno que nos ha tocado vivir.

jejeje. me tengo que reir por no llorar. Seré progre?, seré facha? Que es ser progre? y reaccionario? Mientras discutimos si son galgos o son podencos aquí siguen mandando los mismos. Cambiarlo todo para que nada cambie. Si nos fijamos en las grandes fortunas europeas
veremos que pertenecen a las mismas familias desde el medievo. Han pasado por todo tipo de gobiernos y circunstancias, feudalismo, dictaduras, republicas, en las guerras, en la paz, han sabido perseverar y agarrar el poder de manera sistémica para que las siguientes generaciones no se pierdan. Mientras nosotros seguimos dilucidando si son galgos o podencos ellos, que ya claramente son el enemigo, se frotan las manos y se beben tranquilos un mojito en el caribe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *