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Oli el mierda

por Miguel Pérez de Lema
Fotografía en contexto original: que

Nos dicen los señores de Europa, que son algo así como los señoritos del cortijo y viven muy lejos de su latifundio, que somos unos manirrotos y que van a dar orden de apretarnos el cinturón para hacerrnos unos ciudadanos de provecho. Que nos la gastamos todo en vino y mujeres.

Un tal Oli, Oli el Mierda, entre nosotros, se ha puesto a pensar en cómo meter en cintura a los semovientes de este corral -que ya se ve que a nosotros no se nos ocurría nada, y menos en agosto que España cierra- y ha resuelto el tío mierda que lo que pasa es que el currela español está demasiado bien cubierto. Que han sabido que come tres veces al día. Y que eso no puede ser. Y ha dicho Oli el Mierda que lo que toca es bajarnos un 10% de nuestras fabulosas soldadas.

Un español viene a cobrar, cuando tiene trabajo, poco más de la mitad que un francés, o sea demasiado. Esto salta a la vista que es un desarreglo que necesita enmendarse. De seguir por este camino, algún día el enjuto y piojosillo camarerete ibérico trataría de tú a tú al hombre blanco y hasta podría ser él quien visitara Europa en calcetines y sandalias y bebiéndose el primer gintonic a las 9 de la mañana. Un sindios.

Es que Oli tiene toda la razón. Con esto de estar en la cosa democrática moderna y europea nos hemos ido haciendo un país de dulce en el que manan chorros de leche y miel por todas partes. El panchito que fríe McNuggets de pollo por sus buenos 800 eurazos, bien puede prescindir de 80, el pícaro. Con el resto anda que no tiene para pagarse una cama caliente en un piso patera. Y aun le sobra para comprar su agua de fuego, que ya sabemos a lo que se dedica la clase de tropa.

A Oli el Mierda, ya que no nos lo van a dejar a los mozos del pueblo para que lo arrojemos al pilón y lo pasemos por las zarzas del arroyo, que sería lo correspondiente, conviene tomarlo muy en serio porque nos dicen que fue el muñidor de la ampliación de la UE a Rumanía y Bulgaria. Y no hay en la historia de la Euorpa reciente un acontecimiento más catastrófico (ni el bonico de ZP) que ese. Así que ojito, currinchis, ya os habíais quitado del LMlait, del cubata afterwork, de sacar a bailar a la Chelito, de cambiarle las gomas al carro, de hacerle gafas nuevas al niño, de la quincena en Gandía y del jamón bueno en Navidad y ahora, esto. El mágico fin de fiesta. ¡Vamos a pasarlo bomba, y que viva Oli el Mierda, nuestro dueño!

Demasiado larga nos dejan aun la cuerda.

4 respuestas a «Oli el mierda»

Y a éste ¿quién le ha votado? ¿quién le ha elegido para el puesto que ocupa? ¿qué currículum tiene? ¿Por qué no le cortamos la cabeza? Hasta los huevos del soviet supremo europeo.

Me juego lo que sea, que no van a aplicar un 10%.
Otra cosa es que mucha de la gente empleada por cuenta ajena lleva más de 3 años con el sueldo congelado y el IPC subiendo.Los convenios ahora van a aplicarse de distinta menanera y a los únicos que el gobierno puede meter mano de forma directa son los funcionarios. Y un recorte más del 10% no es fácil de llevar a cabo, con los que llevan ya aplicados, y que además se están recurriendo con éxito en el Constitucional (pagas extras) y que están usandose subterfugios para conpensar la pérdida de capacidad adquisitiva de los funcionarios y empleados públicos con cursos voluntarios de formación (de la realmente buena y cara como cursos en horario y lugar laboral por profesores del http://www.goethe.de/ins/de/esindex.htm)

Pero si ganar dinero es muy fácil. Son sólo unos cuantos pasos:

– Saber leer y escribir, pero poco más

– Ser muy cortito de entendederas y detestar el trabajo manual

– Saber mentir sin que a uno se le altere un músculo de la cara

– Saber hablar mareando la perdiz sin decir nunca nada

– Afiliarse a un partido político

– Hacerle la pelota al ‘capo’ de la agrupación regional, o pegar unos cuantos brag(uet)azos, hasta que te pongan en la lista. En los primeros puestos, claro.

¡Ya está! Con que te vote un número suficiente de imbéciles, ya tendrás sueldazo garantizado, más comisiones, regalos, chalecito, viajes, entregas en B e inmunidad parlamentaria. Con un buen entrenamiento, puede uno llegar hasta Bruselas.

Pero cuidado con la terminología. Los chalecitos, en Bruselas, creo que se llaman ‘dachas’.

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