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filmografía proscrita

Quad I + II, de Samuel Beckett

Miguel Pérez de Lema

Samuel Beckett escribió y dirigió a comienzos de los 80 la puesta en escena para la televisión de este “ballet para cuatro personas”.

Al punto central, única referencia en el espacio y que los encapuchados deben evitar, el autor lo llamó “la zona de peligro”.

También dijo que «entre las dos partes hay un intermedio de 100.000 años».

¿Qué pasaría si alguien entrara en la zona de peligro?

5 respuestas a «Quad I + II, de Samuel Beckett»

Es fantástico. Es la escenificación de los tabúes colectivos. Todos los días sorteamos elegantemente unos cuantos, la mayoría de las veces sin pensarlo siquiera. Ahí está todo: la corrección política, el ecologismo, el feminismo, el deseo sexual, la agresividad, la envidia. Síntesis genial de uno de los grandes genios del siglo XX, vertiente pesimismo radical.

Esta es una obra maestra del minimalismo.

Cuanto más reduce SB los elementos de la composición más crecen las posibles interpretaciones, y cuanto más impersonal parece, más profunda y venenosamente ataca la zona de sombra particular de cada espectador.
Es teatro en el sentido más ritual y primitivo.
Sus significados son tantos como visionados tenga, porque incluso en un mismo espectador provoca reflexiones, y destapa obsesiones y malestares diversos en visionados diferentes, todos ellos válidos.

Una respuesta a la pregunta «¿Qué pasaría si alguien entrara en la zona de peligro?»:
Que sería Dios.

Esa es una de las muchas que se me han ocurrido.
Sí, realmente arte es esto. Aunque creo que hoy resulta demasiado lento. Hemos visto y leído ya demasiadas cosas, y cogemos la idea del autor en el minuto 1. Casi nos sobran todos los demás.

Si entrasen en la zona de peligro chocarían unos con otros deteniendo el movimiento ordenado que siguen para evitarla. Habría caso y, potencialmente, destrucción; probablemente uno, el mas fuerte, acabaría pasando por encima de los demas.

Desde luego es un arte muy minoritario, provocador y experimental, que pone a prueba la paciencia del espectador -deliberadamente-.
El propio SB afirmaba que no era una pieza apropiada para su exhibición convencional, pero sí un buen ejercicio para actores y alguna representación puntual (como fueron las dos en que se hizo para TV, en Alemania y Reino Unido).

Personalmente, Marisol, yo también le he dado a forward, pero no porque me dejara indiferente sino porque me estaba asfixiando. Y creo eso es lo que quería SB, casi siempre.

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