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EJÉRCITO DEL FUTURO General

Riesgo cero

por hijadecristalero

Art. 135.3 de la Constitución Española:

3. El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por Ley para emitir deuda pública o contraer crédito.

Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.

No hace falta saber mucho de economía para comprender que la modificación del artículo 135 de la Constitución, que los dos partidos mayoritarios votaron en agosto deprisa y corriendo y completamente de espaldas al pueblo, nos ha dejado sin soberanía nacional. Se comprometen a que el pueblo español dejará de comer antes que de pagar, pero no incluyen ningún punto en el que se comprometan a juzgar, encarcelar, enajenar los bienes y fusilar por traición, llegado el caso, a quien endeude odiosamente a los españoles.

Goldman Sachs ayudó a Grecia a falsificar sus cuentas para entrar en el euro. Hoy, un esbirro de Goldman Sachs gobierna en Grecia. También el futuro sustituto de Berlusconi es un hombre de Goldman Sachs. Pero ni el pueblo griego ni el pueblo italiano los han elegido. También Draghi, presidente del BCE pasó por tan insigne entidad financiera. Es como si el poder en la sombra -del que Miguel Pérez de Lema lleva tantos años hablando- ya no tuviera el más mínimo interés en ocultarse.

Hasta donde llega mi conocimiento de ser humano de letras, prestar dinero es un negocio. Y los negocios implican, por definición, un riesgo.

Hace años, el que entonces era mi marido quiso comprarse un coche y me pidió que fuera su avalista. En principio, el modelo que quería comprarse -un Passat- estaba dentro de nuestras posibilidades; y firmé.

Poco tiempo después nos divorciamos, vendimos la casa y él se quedó el Volkswagen. El pobre hombre entró en barrena, decidió que nunca había tenido pasado y se olvidó por completo de hijos, amigos y acreedores. Dejó de pagar el coche (amén de la parte que le correspondía en la manutención de sus cachorros). De nada sirvió que estuviéramos divorciados ni que yo fuera el único sostén familiar: me tocó pagar religiosamente los 3000 euros que todavía se adeudaban (al menos conseguí que la financiera recuperara el coche; si no, habrían sido 9000 eurazos).

Entonces me entraron ganas de contratar unos sicarios e ir a buscarlo a su madriguera, pero no lo hice: creo que la vida pone a cada uno en su sitio. De modo que me pluriempleé hasta que cancelé la deuda y viví todo aquello como una experiencia aleccionadora.

A pequeña escala, fuimos Grecia y los mercados. Él falseó las cuentas para que yo lo avalara; yo, confiando en su buena fe, lo avalé. Pero las cosas salieron mal y perdí el dinero que había apostado por él.
La vida es así: a veces se pierde.
Y eso es algo que los mercados parecen no entender.

Si yo hubiera actuado como los prestamistas de los PIGS, le habría prestado más dinero para que cancelara la deuda del coche, él se lo habría gastado en invitar a beber a todos los borrachos de su pueblo y yo habría tenido que pagar lo que él debía a la financiera: es decir, habría perdido mucho más que los 3000 euros que pagué por aquella lección tan cara. Y ¿quienes habrían sufrido más en todo aquel asunto? Nuestros hijos, a los que la deuda odiosa quizá me habría impedido mantener.

La diferencia entre los mercados y yo es que, como los políticos no legislan para que yo pueda enajenar bienes ajenos, no puedo prestar dinero alegremente (tampoco lo tengo).
Pero los mercados pueden permitirse el lujo de equivocarse: nuestros políticos -que son quienes les piden el dinero- trabajan para que sus inversiones tengan riesgo cero.

7 respuestas a «Riesgo cero»

Muy buena tu comparación, pero España perdió la soberanía cuando se empezó a endeudar por encima de lo razonable, no ahora. En cuanto a Goldman-Sachs, no negaré sus marrullerías financieras pero, si es la famosa mano oculta que mueve el mundo, debe tener algún tendón chingado, porque no les va mejor que a los demás. Echa un vistazo a su evolución en bolsa, y lee el texto de las KKK en la parte de arriba del grafico: van a recortar más de $1.450 millones en gastos este año, y se enfrentan a pleitos varios por un importe total de $17.500 millones. No me gustaría estar en su pellejo.

Comparto el cabreo de tu punto de vista pero haría una matización importante. Yo creo que era necesario el cambio constitucional, pues la deuda financiera de las comunidades autónomas está desbocada, y de muchas, es bastante complicado cuentificarla porque está muy oculta. Si no damos seguridad jurídica a particulares y a otros ¿quien comprará deuda pública? ¿se va a permitir que cualquier Diputación o comunidad autónoma se ponga a darle con alegría a la máquina de hacer dinero y contraer deuda con proveedores de servicios y productos, por ejemplo gasto farmaceutico, sin garantizar que se va a pagar? ¿se puede permitir que cualquier alcalde se comporte como un emisor de deuda como si fuese «Nueva Rumasa»?
La seguridad jurídica es imprescindible y la reforma era necesaria para reforzar una credibilidad perdida por el camino de las últimas lesgislaturas. Antes de la reforma, había proveedores de ayuntamientos que ya no encontraban financiación para sus facturas, los bancos habían cerrado toda clase de grifo de factoring para ellos, ni creditos personales ni líneas cuando se trata de contratos con la Administración. ¿Ellos no van a tener derecho a comer ni a cobrar lo que se les debe?
Por otra parte, el código penal sigue existiendo aun, y podemos exigir que se aplique aunque es verdad que no hay una verdadera separación de poderes, ni igualdad ante la ley en algunos casos flagrantes. Pero ahí sigue y se trata de luchar por la no impunidad.

Ariadna, si ése fuera el propósito de la reforma constitucional, habría bastado con que incluyeran un punto en el que se dijera que los políticos que endeudaran irresponsablemente al pueblo verán sus bienes (presentes y futuros) enajenados, serán juzgados y encarcelados.

Pero lo que dice ese párrafo en concreto, es que si ellos nos endeudan, pagaremos nosotros aunque tengamos que quitarnos el pan de la boca. En ningún momento se habla de la responsabilidad de aquellos que endeudan al pueblo.

Yo no estoy en contra de poner límite al endeudamiento, estoy en contra de que no se exija ninguna responsabilidad a quienes nos endeudan y de que los prestamistas pretendan hacer negocios corriendo riesgo cero. Prestar dinero es un negocio. Y los negocios se caracterizan por tener una mayor o menor tasa de riesgo. Garantizar a los prestamistas que siempre cobrarán, les da carta blanca para prestar a quienes saben que nunca podrán devolverlo.

Y otra duda que me corroe: ¿es inviable una administración pública sin endeudamiento?

A mi no me parece inviable una administración pública sin endeudamiento, de hecho, hemos conocido etapas de superhábit, y no hace muchos años, en España. Eso si, insignes políticos del hemiciclo parlamentario sacaban la pancarta de que eso era intrínsecamente injusto. Y no, lo que puede ser injusto es el reparto, no el equilibrio presupuestario.
Y estamos de acuerdo ambas en que los desmanes no queden impunes. Va a haber un castigo político en las elecciones, y habría un castigo penal si se quisiera aplicar el código penal y el estado de derecho. (No apuesto mucho a que se vaya a regenerar la democracia por ahí, ojalá me equivoque).
De todas maneras, en las anteriores elecciones ya olía a crisis que tumbaba, y el pueblo soberano votó lo que quiso, y si quiso creer una alternativa o un programa que la negaba, pues nos ha pasado lo que nos ha pasado. Y las reclamaciones al maestro armero. Que parece que aqui la gente vota o no vota y eso no tiene consecuencias, ni para sí ni para los demás. Y se prefiere estar a por otra de gambas o como escribe Miguel, «venirse que hay porros».

Quizá sólo difiramos en que yo creo que las sociedades de inversión tienen mucho que ver en todo esto. Yo no me creo que la culpa sea sólo de dos elementos que, a la postre son los perjudicados: el pueblo y los políticos. Aunque ahora parezcan los culpables de todo, yo creo que tienen los días contados: los poderes financieros ya nos han dejado ver que no los necesitan para imponer sus leyes. ¿Nuevo Orden Mundial?

La gente se ha equivocado votando, los políticos se han equivocado administrando y los prestamistas se han equivocado prestando dinero a quienes sabían que nunca lo podrían devolver. Pero son los votantes, esos que creen que deciden algo, los que se van a quedar sin comer.

Me gustaría saber qué opinas tú del asunto, los intercambios de pareceres son enriquecedores. Por eso escribo: para aprender.

Lo primero, pido perdon por la pedazo de falta de ortografía que escribí en vez de Superávit.
En segundo lugar, pienso que aun no está todo perdido si nos concienciamos de que tenemos que usar el Derecho para poner límites a los mercados, y luchemos para conseguirlo regenerando y reformando la Democracia, que los ciudadanos seamos exigentes con los políticos y nosotros responsables. (Reconozco que parece la carta a los reyes magos, pero…habrá que intentarlo)

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