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Esto del sexo ya no da más de sí

por Juan Hopplicher

Aprovecho que la India Postmoderna se plantea desistir para culearme a la mesera de un restaurante francés próximo a mi casa.

A Sidley Michelle -así se llama, más o menos- siempre la veía por las mañanas cargando el mercado camino del “Mon Ami”. Es uno de esos rostros reiterativos que después de un año ubicamos en su rutina-por supuesto es guapa y eso ayuda a fijarse.

Antes de que habláramos yo también era una presencia reconocible para ella. Me ha bastado abordarla en el Chorro, preguntar que a qué hora sale y hemos terminado tarde en uno de los hoteles por horas de la Plaza de los Periodistas.

En la conversación ulterior al acto, ya tendidos y abrazados, me dijo que qué suerte, que se moría por intimar con “el gringo churro que siempre sube calle 9 arriba con libros y mucha prisa”. Yo empero no conseguí interesarme ni lo más mínimo por ella. Además, fue aburrido: es de las que tarda cincuenta horas de caricias para mojarse y otras cincuenta horas de caricias para venirse, si es que se viene.
Me invitó a la finca de su familia en Villa de Leiva y al cumpleaños de una amiga este fin de semana. Yo no quiero volver a verla. No contestaré a sus llamadas y ahora tendré que subir por la 10 para esquivarla. Al cabo de unos días se dará cuenta de que lo que pasa y eso le punzará en el vientre.
Es lo que llaman liberación sexual.

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Puedes leer más cosas de Juan en el viaje de Críspulo

2 respuestas a «Esto del sexo ya no da más de sí»

Excelente : Cosas que pasan con el deseo: Subir 10 cuadras para encontrarlo. Luego bajarlas sin querer volver… Susana ( una mujer argentina).

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