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General Lecciones de la vida Muerte

Donde la muerte me lleve, 1

por María Laparca
Imagen en contexto original: byjagheterjulian

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Todos vamos a morir.
Y ninguno sabemos cuándo.

La muerte no es ni buena ni mala, llega cuando tiene que llegar.
Ella no consulta tu agenda antes de llamar a tu puerta, no le importa que estuvieras a punto de conseguir tu sueño, que hayas sido padre hace días o que seas un viejo dictador asesino que merecía haber muerto mucho antes.

Yo la he visto arrancar la vida de niñitos inocentes de los brazos de sus madres.
Pero no es mala gente. ¿Acaso soy peor que la puta vida? se me lamentaba una noche que ella y yo nos tomamos unas copas en la cafetería cerrada del hospital. Dime que la vida no te ha hecho nunca desear la muerte.
Y no podía decírselo.
Ella me enseñó a no hacer planes.
¿Ves aquel hombre de allí? Lleva quince años en un trabajo que odia, esperando que se jubile su jefe para ascender y empezar a disfrutar de la vida. Pues va a morir de un infarto en la fiesta que organice para celebrar la despedida.

Cuando sus obligaciones se lo permitían, venía a buscarme y me convencía para que saliera a fumarme un cigarrito a la puerta del hospital. Le divertía comunicarme cuánto tardaría en morir la gente que iba pasando a nuestro lado.
Ese pobre de las flores, ése que camina tan aliviado porque el que está en la cama no es él, le quedan cuatro meses, diez días y… unas doce horas.
Ella hablaba y yo no decía nada. Estábamos un hospital, y una de las dos no trabajaba allí. Una de las dos estaba cuidando de un moribundo.

– ¿Y tú? ¿No quieres saber cuándo morirás?- me preguntó un día exasperada por mi silencio.
– No.
– ¿Por qué no?
– Me da igual.
– ¿Cómo es que te da igual? ¿Qué harías si te dijera que pasaré a buscarte dentro de una semana?
– Lo mismo: hacerte la pelota para que salves a mi hija.
– Vale, venga, la salvo, dalo por hecho. Ya pensaba hacerlo, me caéis bien. Imagínate que a tu hija ya no le pasa nada, y que te digo que pasaré a buscarte en cinco años ¿qué harías?

Me quedé un rato pensando ¿qué haría? Había plantado árboles, escrito libros y tenido hijos. Todo antes de cumplir los treinta.Y la muerte se sentaba a charlar conmigo de sus cosas mientras docenas, quizá cientos de personas, salían y entraban del ciclópeo e inhumano hospital sin reparar en que LA SEGURA estaba sentada a mi lado, dando unas caladas y balanceando sus pies de esqueleto como una adolescente aburrida.

– Lo mismo que he hecho siempre: lo que me dé la gana.

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Vi verkar vara moln i vinden När orkaner När………….!

Parecemos nubes
Que se las lleva el viento
Cuando hay huracanes
Cuando hay mal de amores

Parecemos presos
Y como presos pensamos
Escapar uno del otro
Y cometer la fuga

Vamos a dar una vuelta al cielo
Para ver lo que es eterno
Vamos a dar una vuelta al cielo
Para ver lo que es eterno

Este cuento contiene algunas claves valiosas para afrontar la muerte con viveza:

«No es ni buena ni mala»
«Me enseñó a no hacrer planes»
«Ella hablaba y yo no decía nada»
«¿No quieres saber cuándo morirás? -No, me da igual-»
«Lo mismo que he hecho siempre, lo que me dé la gana!

Cinco estupendos preceptos, aunque no sean los únicos.
Gracias, María.

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