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Dinero (8)

Por artistadesconocida

Esta es la primera crisis que vive mi generación.
La primera que vivimos como adultos.
Hasta ahora, las anteriores nos habían pillado viviendo en casa de papá y mamá, o compartiendo piso con cuatro amigos, terminando de estudiar o empezando con el primer trabajo.

No tenemos la cultura del ahorro que tenían por ejemplo, nuestros padres. Muchos de ellos pasaron hambre o penurias en las posguerra y vivieron las distintas crisis que afectaron al país con la llegada de la democracia.

Cuando yo era pequeña, oía a las mujeres hablar con frecuencia de lo caro que estaba esto o lo otro. Llegué a creer que esas conversaciones habían pasado de moda cuando empezamos a trabajar, que aquel comparar precios para ahorrarse una peseta había pasado a la historia.

Comprendo ahora que que aquel constante crecimiento económico en el que nos hemos hecho adultos, era sólo un espejismo y nos volvió tontos, confiados y débiles.No estamos acostumbrados al sacrificio ni a pasarlo mal. No estamos acostumbrados a trabajar todo el mes y no tener dinero para tomar una caña o echar gasolina al coche. No estamos acostumbrados a luchar, sólo a hacer nuestro trabajo y esperar que se nos pague puntualmente por él.

Pero nuestras madres no tuvieron lavadora hasta hace relativamente poco y nuestros padres iban a sus dos trabajos en transporte público y llegaban a casa derrengados de trabajar. Y ¿quién no tenía un tío en Alemania?

Mi generación vivió la Movida de los hermanos mayores, las drogas, la noche.
A los cuarenta, nos toca perder la inocencia.
Ánimo. La próxima crisis no nos pillara tan incautos.

A mí me queda el consuelo de que el hambre agudiza el ingenio y la necesidad es terreno abonado para el arte.

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