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Cartas de un pequeño empresario (esos héroes)

(Iba a seguir escribiendo sobre la situación de los pequeños empresarios, pero creo que será más efectivo que os pegue aquí los correos que me ha mandado en las últimas semanas el amigo del que os hablaba en el autónomo y el Estado, que ha acabado arruinándose por la desidia de la Administración)
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Son las diez de la mañana de un sábado. He dormido dos horas después de llegar de trabajar toda la noche descargando camiones. A las once tengo que estar en la casa de un cliente para hacerle un porte de unos muebles que se compro. El domingo tengo que ir a podar unos árboles. Durante la semana intento que mi pequeña empresa de construcción no se desmorone a causa de todo el dinero que me deben.

A las seis de la tarde de lunes a viernes, cuando doy por concluidos mis esfuerzos en mi empresa, limpio los cristales de unas oficinas en Madrid.

No todos los empresarios somos ricos. Algunos nos dejamos la piel en intentar sacar a nuestras familias adelante. E intentamos que el sueño de poder dar trabajo a otras personas no se desvanezca en las tinieblas de la crisis.

La vida es dura señoras y señores. Y parece que hay alguien empeñado en ponerlo todo un poco mas complicado que de costumbre.
Los bancos dan a regañadientes créditos a las pequeñas empresas, pero si la empresa es de construcción, ni te molestes en traspasar la puerta del banco.
En pocos meses pase de dar trabajo a siete personas, más los trabajos que subcontrataba, a estar yo solo. Haciendo pequeños trabajos.

Me niego a que nadie dicte cuando tengo que dejar de existir. Lo dejare cuando no crea en el proyecto que un día puse en pie con toda la ilusión del mundo.
Ahora una ducha rápida y con un poco de suerte podré dormir esta tarde cuatro o cinco horas seguidas.

***

solo contarte que lo consiguieron. En esta semana estoy desmantelado la empresa, vendiendo la herramienta, los andamios, las hormigoneras, ….
Las licencias no llegaron y los clientes pensaron que mejor dejarlo para mas adelante.
Estoy buscando trabajo y con un poco de suerte la semana que viene empezare a trabajar en el aeropuerto como vigilante en Securitas, ya veremos que pasa.
no tengo ningún inconveniente en que publiques el correo en el blog.
Lo que mas me jode es que mis ilusiones se fueron al traste.

***

No es tiempo de llorar. No es tiempo de lamentarse por los trabajos perdidos.
Ahora es tiempo de canalizar esa rabia que a todos nos invade hacia nuevos objetivos. Hacer a esa panda de vividores que nos gobiernan (tanto los que están en el poder como la oposición) entender que no somos borregos en busca de un pastor que nos conduzca. Hacer entender a los sindicatos, que si en algún momento tuvieron que pelear por los trabajadores, ese momento es ahora. Hacer entender a los bancos, que no por hundir a más familias y pequeñas empresas, su supuesta crisis pasara antes. Hacer entender a la sociedad, que si no nos preocupamos por los demás, nadie se preocupara de nosotros.
Ya somos casi tres millones de parados, que se dice rápido. Casi tres millones de familias con el agua al cuello. No tenemos que esperar a que la administración nos lance el salvavidas, lo único que nos lanzaran será un lastre mayor.
¿Tan difícil es que los que están arriba sean realistas?, ¿tan complicado es que se tomen medidas con algo de criterio?, ¿tan complicado es ver que lo se esta haciendo no sirve de nada?

Todos hemos sido demasiado cómodos mientras la vida nos sonreía. Ahora nos lamentamos y lloramos por las esquinas, como un chiquillo al que no de dejan jugar los demás en el patio del colegio. Si no nos dejan jugar a lo que queremos, abra que buscar nuevos juegos. Ser creativos, valientes y fuertes.
No esperar a que llegue “papá” estado y nos solucione las cosas.

Entre todos los ponemos en el poder y entre todos los podemos quitar. ¿Por qué cojones tenemos que esperar 3 años más para intentar algo nuevo?
No creo que un cambio de gobierno solucione nada a estas alturas, pero si los cambiamos cuando están demostrando su incapacidad, los demás se darán cuenta que o se ponen las pilas, o no llegaran a nada.

Esto tiene que cambiar radicalmente. A lo mejor llego el momento de buscar calles adoquinadas y plantarnos delante de ellos con gesto desafiante, con el coraje del que no tiene nada que perder. Reclamar un cambio de rumbo, reclamar lo que nos corresponde. Poner nuestra bandera en la cima del Estado. Las conquistas nunca fueron fáciles, ni rápidas. Siempre se contara con bajas en las filas, pero el sufrimiento de algunos tiene que ser la gloria de los demás.

0 respuestas a «Cartas de un pequeño empresario (esos héroes)»

El paro no deja de aumentar- ya vamos para 3.000.000, que se dice pronto-, pero a nadie del Gobierno parece ocurrírsele que, para reactivar la economía, haría falta levantar la presión sobre los autónomos, para que toda esa gente que va a ir de cabeza a engrosar las cifras del Instituto Nacional de Desempleo, pueda tener la oportunidad de empezar a buscarse la vida por su cuenta. Para trabajar y facturar hace falta darse de alta en Hacienda y obtener el I.A.E., para obtener el I.A.E. hace falta darse antes de alta en la SS y empezar a pagar cuotas de casi 300 euros al mes- eso tirando por lo bajo- antes de haber empezado a facturar nada, antes de haber podido empezar a trabajar.

El Gobierno sigue anunciando a bombo y platillo paquetes de medidas anticrisis, la ultima: regalar más dinero a los Ayuntamientos para que inviertan en Obra Pública. Los concejales de urbanismo deben estar descorchando botellas de Mum para celebrarlo.

Mientras los políticos siguen regalando nuestro dinero a los bancos y a sí mismos, nosotros nos veremos obligados a trabajar al margen de la ley, a facturar a través de primos o directamente, a no facturar y cobrar todo en negro, con el consecuente perjuicio que eso provocará en las arcas del Estado y en el sistema financiero, que vive de prestar dinero a los demás.

¿Por qué será que me viene a la cabeza el cuento de la gallina de los huevos de oro?

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