por artistadesconocida
Fotografía David Luna

Jamás me llama, salvo para preguntarme si me viene bien que nos veamos, y yo no le he llamado nunca.
Al principio iba mucho a la ciudad para ver a los amigos, a mis padres, a mis amantes… Pero desde que mis padres murieron me he ido volviendo perezosa para las relaciones sociales y sólo salgo de aquí un par de veces al mes. Una porque me obliga mi galerista y otra porque me obligo yo a mí misma. Mis visitas al pueblo para hacer la compra y pasarme por la biblioteca colman mis necesidades gregarias. Una charla de diez minutos con el carnicero me alimenta varios días, y siempre acabo encontrándome con alguien que me invita a una cerveza.
Suficiente para no convertirme en una huraña.
A veces creo que él es mi único contacto con el mundo real.