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Ridículo intento de dividir, de nuevo, el mundo

por Robert Lozinski

 A pesar de que se echan la culpa el uno al otro, ni Rusia ni Occidente van a poder eludir la responsabilidad en el conflicto de Ucrania. Han involucrado en ese pantano de amenazas políticas a sociedades enteras a las que hace tan solo unos cuantos meses ni se les hubiera ocurrido odiarse tan visceralmente.

Rusos y ucranianos no pueden disfrutar en paz de un mismo espacio que hace unas décadas compartían armoniosamente —lo reconocen, desconcertados, ellos mismos— solo porque unos individuos a nivel político, locales y extranjeros, no se han puesto de acuerdo sobre cuáles son sus intereses económicos en Ucrania.

Putin y sus generales amenazan con un ataque nuclear y con misiles supersónicos que “los muchachosde la industria militar rusa han construido. Nuestra tecnología militar es más puntera que la rusa, se jactan la OTAN y el Pentágono. Donald Trump comentó un día de estos que si Putin le hubiera amenazado con un golpe nuclear, le habría contestado que él tiene armas mucho más tremendas que las suyas. Bravatas que se lanzan unos chiquillos en el patio, orgulloso cada uno de su tanque de juguete.

Historiadores youtuberos, rusos y extranjeros, reescriben en estos días la historia, remontándose cientos de años atrás, justificando la “operación militar” o encontrando argumentos para la guerra. Articulistas que lo enfocan todo como una III Guerra Mundial que ya está aquí y  el Ministro ruso de Asuntos Exteriores—Serguéi Lavrov—  ha declarado, sin  ambages, “Bienvenidos a la guerra, señores”. Periodistas haciendo el ridículo con sus especulaciones apocalípticas sobre el 9 de Mayo, Día de la Victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial, poniéndola como fecha límite de algo espantoso.

¿Espantoso para quién?
Ayer una mujer ucraniana —escribo esto a 4 de mayo de 2022— que ya había perdido al resto de su familia, clamaba desesperadamente para que ¡por Dios! alguien hiciera finalmente algo: para ella lo espantoso ya había ocurrido.

Dos sueños de Vladímir Putin, los de tomar Kíev y Odessa, no se ha cumplido. Sin embargo, Rusia tiene en abundancia cohetes Iskander para bombardearlas —y para alcanzar otras ciudades europeas—. Ridiculizar la fuerza militar rusa no sirve de nada. El avión nuclear, desde el cual Putin, tan solo presionando un pequeño botón, puede golpear con misiles cualquier rincón del planeta, está ensayando despegue y vuelo. “¿Se plantean golpear a Ucrania?”, preguntan al periodista Vladímir Soloviov, condecorado por Putin con la Medalla de Honor de la Federación Rusa. A Ucrania, no. Y uno fácilmente podría deducir que la meta no puede ser sino los Estados Unidos.

¿Repitiendo la Crisis de los misiles de Cuba? Claro. ¡Qué bomba se lo pasaron entonces! Ridículo intento de dividir, de nuevo, el mundo.

 

Una respuesta a «Ridículo intento de dividir, de nuevo, el mundo»

Pues yo no lo veo como una partida de ajedrez donde a un lado está Putin y al otro el resto de la humanidad… eso es lo que intentan que veamos en los telediarios, claro… Quizá yo sea un poco paranoico, es posible, pero yo veo otra cosa… Veo que esta guerra es lo que necesitaba Trump para fortalecer el apoyo europeo a la OTAN y, de paso, aumentar la dependencia americana de la incómoda incipiente Europa anti-USA de Macron, el negocio del siglo para las empresas exportadoras de gas y petróleo USA, lo que necesita Putin para mantenerse en el poder de por vida con la idea de la » Gran Rusia » que recupera su poder y prestigio y empieza a ser temida otra vez, la gran oportunidad de China de sentirse árbitro mundial, por encima del bien y del mal, y coqueteando con la opción de la cooperación ruso-china para tener el liderazgo mundial de todo… Sólo hay una parte del mundo que lo pierde todo en todos los frentes, económico, político, de prestigio, comercial, social… ¿ Alguien adivina quien es la única que no gana nada con esta guerra de diseño ? Pues eso, a seguir demonizando a Putin… ¡ mira que somos tontos !

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